Transición al modelo de negocio circular: 3 Ejemplos y caso de éxito

  ·  11 minutos
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Autoría
Coral Erum Gregorio

Coral Erum es CEO de Erum Corporation y Directora de Estrategia y Gobierno Corporativo de Erum Group. Representante de la cuarta generación del grupo, ha desarrollado su trayectoria impulsando la internacionalización, la innovación, la sostenibilidad y la evolución del modelo de gobierno corporativo de la compañía.

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Durante décadas, muchas empresas han trabajado bajo una lógica lineal: extraer, producir, vender, usar y desechar. Un modelo que permitió crecer a gran escala, pero que hoy muestra sus límites ante la presión sobre los recursos, la generación de residuos, las exigencias regulatorias y la necesidad de avanzar hacia una industria más eficiente.

El modelo de negocio circular propone una forma distinta de crear valor. En lugar de diseñar productos para un único uso o para terminar como residuo, plantea sistemas capaces de mantener materiales, componentes y productos en circulación durante más tiempo.

Esta visión conecta directamente con la economía circular, una forma de entender la producción y el consumo desde el ciclo de vida completo: diseño, materiales, uso, reparación, reutilización, reciclaje y recirculación.

La pregunta ya no es solo cómo vender más. La pregunta es cómo generar más valor con menos pérdida de recursos.

En qué consisten los modelos de negocio basados en economía circular

Un modelo de negocio circular integra los principios de circularidad en la forma de diseñar, producir, distribuir, recuperar y volver a poner en valor productos o materiales.

Esto implica pasar de una lógica de “usar y desechar” a una lógica de continuidad. Los productos se piensan para durar más. Los materiales se seleccionan para poder recuperarse. Los residuos se gestionan como posibles recursos. Y la empresa deja de mirar únicamente la venta inicial para empezar a considerar todo el ciclo de vida.

Entre las principales características de la economía circular aplicadas al negocio destacan el ecodiseño, la reparación, la reutilización, el uso de materiales reciclables o biodegradables, los insumos circulares, la eficiencia energética, la incorporación de energías renovables y la reducción de residuos.

El cambio no depende de una única acción. Puede llegar a través de productos más duraderos, sistemas de devolución, reacondicionamiento, reciclaje, venta de segunda vida, recuperación de materiales o modelos de comercio circular.

Residuos y economía circular

En un modelo lineal, el residuo representa el final del camino. Algo que hay que retirar, gestionar o eliminar.

En un modelo circular, el residuo cambia de significado.

Puede convertirse en materia prima. Puede volver como componente. Puede transformarse en un nuevo producto. Puede servir para reducir la dependencia de recursos vírgenes. Y, en algunos casos, puede evitarse desde el diseño si el producto se concibe para durar, repararse o reutilizarse.

Este cambio de mirada es uno de los conceptos de la economía circular más importantes. Los residuos dejan de ser solo un coste ambiental u operativo y pasan a formar parte de una estrategia de recuperación de valor.

Para conseguirlo, las empresas necesitan sistemas de recogida, clasificación, trazabilidad, reciclaje, logística inversa, control de calidad y capacidad industrial para volver a introducir materiales en nuevos procesos.

Este enfoque también permite avanzar hacia modelos de residuo cero, cuyo objetivo es prevenir la generación de residuos y aprovechar al máximo los recursos mediante su reutilización, reparación, recuperación y reciclaje. Más que una meta aislada, el residuo cero debe entenderse como una evolución de los procesos productivos hacia sistemas donde se minimizan las pérdidas de materiales y se prolonga su valor dentro del ciclo económico.

Estrategias para hacer la transición al modelo de negocio circular

La transición hacia un modelo de negocio circular requiere desarrollar una estrategia de economía circular que permita revisar decisiones de diseño, materiales, proveedores, procesos, logística y relación con el cliente. El objetivo es identificar dónde se pierden recursos, qué materiales pueden recuperarse y cómo transformar esas oportunidades en mejoras ambientales, operativas y económicas.

Aplicar ecodiseño desde el origen

El Ecodiseño permite pensar los productos desde su ciclo de vida completo. No se trata solo de reducir impacto al final, sino de tomar mejores decisiones antes de fabricar.

Esto implica definir mejor los materiales, optimizar peso y geometría, facilitar desmontaje, mejorar durabilidad y preparar el producto para su reparación, reutilización o reciclaje.

Incorporar materiales reciclados o reciclables

El uso de materias primas recicladas ayuda a reducir la dependencia de recursos vírgenes y a mantener materiales dentro del sistema durante más tiempo.

También es importante seleccionar materiales reciclables, compatibles entre sí o más fáciles de separar, especialmente en productos que deberán recuperarse al final de su vida útil.

Diseñar sistemas de recuperación

Una empresa circular no solo piensa en cómo entrega el producto. También piensa en cómo puede recuperarlo.

Los sistemas de devolución, logística inversa, recogida, clasificación y reacondicionamiento permiten que los productos vuelvan al circuito y no terminen automáticamente como residuos.

Priorizar reparación y reutilización

Antes de reciclar, muchas veces existe una opción de mayor valor: reparar o reutilizar.

La reparación alarga la vida útil. La reutilización conserva más valor que transformar el material desde cero. Ambas estrategias ayudan a reducir residuos y a mejorar la eficiencia del modelo.

Medir y mejorar cada ciclo

La circularidad necesita datos. Conocer cuántos productos vuelven, en qué estado llegan, qué materiales se recuperan mejor o qué procesos generan más pérdidas permite mejorar decisiones de diseño, producción y gestión.

Medir no es el final del proceso. Es la base para optimizarlo.

Beneficios para las empresas

Adoptar un modelo de negocio circular puede aportar beneficios ambientales, operativos y estratégicos.

Menor dependencia de materias primas vírgenes

Recuperar materiales y reincorporarlos a nuevos procesos reduce la dependencia de recursos externos y permite aprovechar mejor aquello que ya existe dentro del sistema.

Reducción de residuos

Cuando los productos se diseñan para durar, repararse, reutilizarse o reciclarse, disminuye la cantidad de residuos generados y mejora la capacidad de gestionarlos con valor.

Mayor eficiencia operativa

La circularidad puede ayudar a ordenar flujos, reducir mermas, optimizar materiales y mejorar procesos logísticos o productivos.

Mejor respuesta a criterios ESG

Cada vez más clientes, inversores y reguladores piden información sobre sostenibilidad, trazabilidad, impacto ambiental y gestión de residuos. Un modelo circular permite responder mejor a estas exigencias.

Diferenciación y posicionamiento

Las empresas que integran circularidad en su modelo no solo reducen impacto. También pueden construir una propuesta de valor más sólida, alineada con nuevas expectativas de mercado y con una visión más avanzada de la industria.

3 ejemplos de modelo de negocio circular

Los modelos circulares pueden aplicarse de formas muy distintas. Algunos parten de materiales recuperados. Otros diseñan productos preparados para volver al sistema. Y otros convierten residuos en nuevas materias primas capaces de responder a necesidades reales del mercado.

Estos tres ejemplos muestran cómo la circularidad puede pasar de una idea general a modelos concretos de producto, producción y recuperación.

1. LedOne, una baliza V16 fabricada con plástico reciclado

LedOne, la baliza V16 conectada desarrollada por Erum Vial, es un ejemplo de modelo circular aplicado a un producto industrial. Fabricada con plástico reciclado posconsumo y diseñada bajo criterios de ecodiseño, combina seguridad vial, conectividad DGT 3.0 y fabricación circular. Erum Group

El valor de este caso está en demostrar que los materiales recuperados pueden integrarse en soluciones técnicas con una función real de mercado. En LedOne, el plástico reciclado no actúa como un argumento accesorio, sino como parte de una propuesta que une innovación, seguridad, fabricación industrial y reducción de dependencia de materia prima virgen.

Este ejemplo muestra que un modelo de negocio circular no consiste únicamente en reciclar residuos. También implica transformar esos materiales en productos funcionales, seguros y preparados para responder a exigencias técnicas, normativas y comerciales.

2. Patagonia NetPlus, redes de pesca convertidas en nuevos productos

Patagonia utiliza NetPlus, un nylon reciclado desarrollado a partir de redes de pesca desechadas. La marca lo aplica en productos como gorras, viseras y otros accesorios, transformando un residuo asociado a la contaminación plástica marina en material útil para nuevos artículos de consumo.

El modelo es claro. Un residuo con alto impacto ambiental se recoge, se transforma y vuelve al mercado como materia prima reciclada para nuevas aplicaciones.

Este caso es interesante porque conecta impacto ambiental, recuperación de residuos y desarrollo de producto. Las redes dejan de ser un problema al final de su uso y pasan a formar parte de una nueva cadena de valor.

3. Adidas Made To Be Remade, productos diseñados para volver al sistema

Adidas desarrolló el concepto Made To Be Remade como una solución circular de fin de vida. La compañía explica que esta línea comenzó con Futurecraft.Loop, una zapatilla de running lanzada en 2019, diseñada como producto monomaterial bajo principios circulares y pensada para poder volver al sistema tras su uso.

Este caso es relevante porque lleva la circularidad al diseño del producto. La pregunta no es solo qué material se utiliza, sino qué ocurrirá con el producto después de su uso.

Made To Be Remade demuestra que un modelo circular necesita pensar en el retorno desde el principio. Diseño, uso, recuperación y nueva fabricación forman parte de una misma lógica.

Caso de éxito: RTS como infraestructura circular para retail moda

El sistema RTS, Return to Source, de Erum Group es un ejemplo de modelo de negocio circular aplicado al retail moda.

A través de RTS, productos como las perchas pueden volver al sistema mediante procesos de logística inversa, clasificación, reutilización, reparación, reciclaje y recirculación.

El objetivo es conservar el máximo valor posible en cada ciclo, reducir la generación de residuos y evitar que productos todavía aprovechables queden fuera del sistema. Si una percha mantiene sus condiciones de uso, puede reutilizarse. Si necesita intervención, puede reacondicionarse. Si ha llegado al final de su vida útil, puede reciclarse para recuperar su material y reintroducirlo en nuevos procesos.

Este modelo demuestra que la circularidad no consiste únicamente en fabricar productos más sostenibles. También exige una infraestructura capaz de hacerlos volver, gestionarlos correctamente y decidir el mejor destino posible para cada unidad recuperada.

En Erum Group, esta visión forma parte de Circular Thinking, una forma de repensar productos, materiales y procesos para que sigan generando valor más allá de su primer uso.

Preguntas frecuentes

¿Qué es el modelo circular?

El modelo circular es una forma de producir y consumir que busca mantener productos, materiales y recursos en uso durante más tiempo. A diferencia del modelo lineal, basado en producir, usar y desechar, el modelo circular incorpora estrategias como reparación, reutilización, reciclaje, recirculación, ecodiseño y reducción de residuos.

¿Cuáles son los 4 principios de la economía circular?

Los 4 principios pueden resumirse en diseñar para reducir residuos, mantener productos y materiales en uso, regenerar recursos y repensar los sistemas de producción y consumo.

En la práctica, estos principios se traducen en ecodiseño, reparación, reutilización, reciclaje, uso de energías renovables, materiales reciclables y modelos de negocio que aprovechan mejor los recursos.

¿Cuáles son los 5 modelos de economía circular?

Los 5 modelos más habituales de economía circular son los insumos circulares, la recuperación de recursos, la extensión de vida útil del producto, las plataformas de uso compartido y el producto como servicio.

Cada uno responde a una forma diferente de generar valor: usar mejores materiales, recuperar residuos, alargar la vida útil, compartir activos o vender uso en lugar de propiedad.

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